
El riego inteligente recibe cada vez más atención
El agua es cada vez más escasa, las condiciones climáticas más impredecibles y la presión para producir de forma sostenible va en aumento. Por ello, los agricultores buscan activamente soluciones que les ayuden a regar de forma más eficiente. A menudo surge la pregunta: ¿qué tecnología ofrece el apoyo más fiable?
Algunos agricultores empiezan con sensores de humedad del suelo. Otros utilizan imágenes satelitales. Cada vez son más los que descubren que la verdadera fuerza reside en la combinación de ambos, con el apoyo de la inteligencia artificial.
Sensores: seguridad en la zona radicular
Los sensores de humedad del suelo proporcionan mediciones directas en la zona radicular, donde la planta absorbe realmente el agua y los nutrientes. Miden continuamente la humedad del suelo, la conductividad eléctrica y la temperatura, y proporcionan información fiable las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Al mismo tiempo, los agricultores se plantean preguntas lógicas: ¿Cuántos sensores necesito por parcela? ¿Dónde debo colocarlos? Un sensor mide a nivel local, y los agricultores quieren asegurarse de que una sola medición sea representativa de todo el campo.
Satélites: visión general y escala
Por eso, muchas empresas también utilizan satélites. El NDVI y otros índices ofrecen una imagen directa del desarrollo de los cultivos y de dónde se producen variaciones. La gran ventaja es que se pueden supervisar enormes áreas de una sola vez, a menudo con datos asequibles o incluso gratuitos.
La limitación es que los satélites observan desde arriba. Ofrecen una aproximación del estado de humedad del suelo y del desarrollo de los cultivos, pero nunca miden directamente en la zona radicular. La resolución es de unos 10×10 metros por píxel y dependen de que el tiempo sea despejado.
Realidad del campo
Los agricultores suelen conocer bien sus propias parcelas. En terrenos homogéneos, un solo sensor puede ser representativo. Pero muchos agricultores también trabajan con tierras arrendadas o parcelas con variaciones naturales en el tipo de suelo y la humedad. En esos casos, se agradece una orientación adicional.
Con el auge del riego por goteo, también crece la necesidad de un riego variable. Colocar un sensor en cada bloque de riego puede resultar muy costoso. Por ello, los agricultores buscan formas de combinar tecnologías de forma fiable y asequible.
Ejemplo práctico de los Países Bajos
Tras la introducción de nuestra solución combinada con sensores y mapas de campo basados en satélites, uno de nuestros clientes en los Países Bajos, un agricultor que ya conocía bien su parcela, confirmó algo que ya sospechaba. Una parte específica de su parcela seguía teniendo un rendimiento inferior al resto. Con la solución de Agurotech, observó que esta zona también presentaba valores de humedad del suelo sistemáticamente más bajos, incluso después de fuertes lluvias. Esta información dejó claro que el estrés hídrico era la causa del menor rendimiento y le proporcionó un punto de partida concreto para tomar medidas.
El poder de la combinación
La solución no consiste en elegir entre sensores o satélites, sino en combinar sus puntos fuertes y conectarlos mediante la IA.
- Los sensores proporcionan la verdad sobre el terreno con mediciones precisas y continuas en la zona radicular.
- Los satélites ofrecen el contexto con una amplia visión general de la variación dentro y entre las parcelas.
- La IA reúne los datos vinculando las mediciones de los sensores con las imágenes satelitales y las previsiones meteorológicas, creando así modelos que son a la vez precisos y escalables.
El resultado es un asesoramiento práctico que los agricultores pueden aplicar de inmediato, desde la planificación del riego para 10 días hasta el ajuste fino del riego por goteo.
Por qué esto acelera la adopción
Al complementarse entre sí, los sensores y los satélites hacen que el paso a la riego inteligente sea más fácil y atractivo. Los agricultores ya no tienen que elegir entre detalle o visión general: obtienen ambos.
Este enfoque reduce la barrera de entrada, ya que los agricultores pueden empezar poco a poco con unos pocos sensores y complementarlos con datos satelitales. También aumenta la confianza, ya que los datos de los sensores confirman lo que muestran los satélites y viceversa. Y es escalable, ya que la inversión puede crecer desde una sola parcela hasta toda una explotación.
Conclusión
La agricultura está entrando en una nueva fase. Los agricultores muestran cada vez más interés por el riego basado en datos, y las preguntas que plantean son lógicas y valiosas. Contribuyen a mejorar la tecnología y a ampliar su aplicabilidad.
El futuro no está en elegir entre sensores o satélites, sino en combinarlos. Los sensores ofrecen seguridad, los satélites ofrecen una visión general y la IA lo traduce en acción. El resultado es una estrategia de riego que es a la vez fiable y escalable, justo lo que los agricultores necesitan para invertir con confianza en el futuro.
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